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  • Javier Romano

La vuelta al Tablero en 99 nombres

Hay un aspecto marcadamente ‘Nasrudinesco’ (Ayudante de la Fé) en el Ajedrez Quaternity, a saber:


1. Se ríe de ti.

2. Ríes con él.

3. Te despierta.

4. No puedes asirlo.

5. Cuestiona tu certeza.

6. Te rompe las ideas fijas.

7. Se ríe de ti si no aprendes.

8. Es un espejo donde puedes verte.

9. Es un gran maestro, pero no parece serlo.

10. Es muy antiguo, pero aparece como nuevo.

11. Cuando crees que lo tienes, cambia de aspecto.


El Ajedrez Quaternity es una herramienta ideal para aprender, si uno no se desmoraliza y deja de creer en los muchos beneficios que contiene. (Al-Mumin, el que Infunde la Fe) y es, sobre todo, un juego de paciencia (Al-Sabur, el Paciente)

Primero está el proceso de familiarizarse con las reglas generales del juego, el posicionamiento de las piezas, el ataque y la defensa y demás detalles técnicos.

Luego, al empezar a ‘ver’ (Al-Basir, el que Todo lo Ve) y a comprender qué está sucediendo en la inmensidad del tablero (Al-Wasi, El que Todo lo Abarca) empiezan a abrirse claras posibilidades de acción que pueden conducir a ‘conquistar’ a otro ejército dando jaque mate. (Al-Wayid, el que Encuentra)

Si uno da el primer jaque mate, lo más probable es que los dos jugadores restantes se sientan amenazados ante la superioridad de piezas, (Al-Qawi, El que Posee toda la Fuerza) y resuelvan ‘aliarse’ temporalmente (de modo no explícito, ya que va contra las reglas) atacando simultáneamente su ‘enemigo común’. (Al-Muntaqim, El Vengador)


Esto, generalmente, suele terminar en la propia derrota, aunque no siempre, dependiendo no sólo de como uno administre las propias piezas, (que pueden ser muchas y estar en sectores difíciles de manejar), (Al-Wali, el que Gobierna) sino también de la efectividad del ataque recibido. Si esta acción no estuviera bien coordinada, o incluso si uno de ellos se volviera contra el otro, esto nos daría un respiro y la posibilidad de continuar en el juego. (Al-Afu, el que Perdona)


Puede suceder que, con mayoría de piezas y un buen manejo del ellas, uno pueda crear el segundo jaque mate. De allí en más, el tercero y último sería más fácil debido a la mayoría de las piezas obtenidas. Si haces jaque mate a los otros tres jugadores te llevas todo. (Al-Warit, el Heredero de Todo)


Otra posibilidad es que dos o tres jugadores concentren sus ataques sobre un solo ejército desde el principio. (Ad-Darr, el Creador del Mal). Generalmente tampoco suele haber escape a esta situación, pero no hay que desanimarse ni rendirse, ya que ‘el viento’ puede cambiar cuando uno menos lo espere y el resultado invertirse de modo casi milagroso en el propio favor. En este caso la consigna es resistir a toda costa. (As-Salam, el Salvador; Al-Matin, el Firme)


Las combinaciones son infinitas. Todo puede suceder. (Al-Qadir, el Todopoderoso)

Experimentar esta variedad de posibilidades resulta muy enriquecedor, (Al-Mugni, el que Enriquece), especialmente si consideramos que la familiarización con estos procesos y mecanismos está influenciándonos, aún de modo ‘subconsciente’. (Al-Latif, el Sutil)

Esta influencia no puede ser otra cosa que positiva, en el sentido de abrir y crear nuevos espacios internos y pasos neuronales, que eventualmente acabarán influenciando nuestra percepción y nuestro comportamiento. (Al-Fattah, el que Abre)


Como instrumento de autoobservación puede ser muy útil, (Al-Basir, el que Todo lo Ve), ya que nuestras reacciones se evidencian constantemente durante el juego y podríamos sorprendernos al sentir miedo, ansiedad, excitación, pasión combativa, valor, frustración y demás combinaciones de humores. La polaridad más evidente es aquélla experimentada por el perder o el ganar, frustración o euforia.

Recuerdo aún con claridad emociones sentidas en los primeros años de partidas: inseguridad, temor, desconsuelo, incluso ira. También tengo un claro registro de aquéllas experimentadas al ganar, con la consecuente autoafirmación, el crecimiento de la ‘autoestima’ y la satisfacción después de la partida ganada. (Al-Muizz, el que Concede Honores)


Luego los miedos fueron desapareciendo, la inseguridad dio paso a una tranquila espera, al darme cuenta de que ‘el viento’ podía cambiar mi situación, aún reducido a pocas piezas. Aprendí a confiar en estos cambios, pero también a observar las debilidades de los otros, así como sus puntos fuertes, y a animarme a tomar decisiones de modo intuitivo, (Al-Hadi, el que Guía) aunque no tuvieran una motivación lógica. Muchos movimientos aparentemente ‘ilógicos’ se revelaron útiles unas cuantas jugadas después. (Al-Wakil, el Fiable)


También llegó, con la práctica, el debido reconocimiento de la habilidad superior de un adversario, uno con más experiencia en el juego, y en algunos casos, con una demostrada trayectoria en el ajedrez tradicional, lo cual naturalmente le confiere unos reflejos y una habilidad posicional y táctica mayores que a uno que carece de tal preparación. (Al-Muhsi, el que Aprecia)


También, el ser atacado, sea por uno o por varios jugadores, activa en uno una reacción innata de supervivencia, muy a menudo de ‘lucha o huida’, pero ciertamente de una búsqueda de posicionarse del mejor modo posible, para sufrir menos pérdidas, o incluso de sacrificar piezas propias para deshacerse de una buena parte del ataque. (Al-Hafiz, el que Preserva)


He jugado o presenciado partidas en las que un ejército casi diezmado y a punto de recibir un jaque mate, se recuperó de un modo increíble, después de un inesperado giro de eventos. Esto, claramente, se debe a que el ataque es multidireccional y la atención tiene que estar en todo el tablero constantemente. (Al-Wasi, el que Todo lo Abarca)

Esta flexibilidad para cambiar de dirección en cualquier momento es muy útil en Quaternity, y si uno no la tiene, terminará por adquirirla, suponiendo que uno pase el período ‘de prueba’, que suele ser difícil.


Eventualmente las emociones se irán calmando y dando paso a una tranquilidad que permite poder observar con mayor claridad los movimientos propios y los ajenos en el tablero.

Esto implica evitar hacerlos cuando estamos motivados por una reacción emotiva, ya que en el caso de Quaternity, a diferencia del ajedrez tradicional, trabarse en un enfrentamiento limitado a un solo contrincante, (Al-Qabid, el que Constriñe) solo significa que los otros dos acabarán beneficiándose de la situación. Por esto no es aconsejable ensañarse con el ataque a un solo jugador, ni tampoco responder de igual modo a un ensañado ataque contra nuestro ejército.

Quien lo hiciera, pronto comprendería lo vano de ese impulso.


Excepcionalmente puede suceder que esto tenga éxito, por ejemplo, en el caso de que se produzca un enfrentamiento bien definido entre dos jugadores por un lado (por ejemplo, Blanco y Rojo) y dos por el otro (Negro y Verde). (Al-Muqsit, el Equitativo)

En este caso habrá poca o ninguna interferencia en el juego ajeno ya que cada jugador estará demasiado absorto librando su propia batalla, como para tener que preocuparse de lo que está sucediendo a los vecinos. (aunque es sabio mantenerse atento a lo que hacen)

El resultado será, por lo general, un enfrentamiento entre los respectivos vencedores de cada grupo.


Más allá del proceso de aprendizaje de un jugador, su camino personal de crecimiento, hay un aspecto de este juego que es notable y merece ser mencionado.

Es el hecho de que permite, alternadamente, que todos y cada uno pueda ganar, (Al-Adl, el Justo) y que ser hábil y experimentado, lo que se dice un buen jugador, no es siempre garantía de ganar. Depende.


Y depende de varios factores, que serían largos de enumerar, pero que uno mismo puede, poco a poco, ir advirtiendo en el curso de las partidas. A veces es esto, a veces esto otro.

En esta alternancia de ganar y de perder, veo una analogía familiar con situaciones de la vida misma que a menudo no son fáciles de justificar o explicar. Aunque muchas veces desconcertante, uno de los beneficios de esto es que ayuda a nivelar las polaridades para que podamos situarnos mas allá de ellas, en aquella zona interna a la que se refiere Rumi al decir:


“Más allá de cualquier idea de bien o mal, hay un campo. Nos encontraremos allí”.


Mientras tanto, el deseo de vencer o el querer evitar la derrota nos empuja a intentar mejorar la habilidad en el juego, lo cual es un bien en sí mismo, (An-Nafi, el Creador del Bien) así como también nos esforzamos, indirectamente, en desarrollar y pulir, por necesidad, nuestras facultades internas, una función que este juego, según mi parecer, provoca y estimula. (Ar-Raqib, el Vigilante)

Se va así desgastando un aspecto del propio condicionamiento que poco a poco nos acerca a la armonía del juego por el juego mismo, más allá del ganar o el perder.


Paradójicamente, este desapegarse del resultado final nos posiciona en un estado mental más libre de percibir situaciones de juego ‘escondidas a plena vista’, que pueden considerarse ‘exitosas’ tanto por la calidad del movimiento estratégico como por la belleza y elegancia de las situaciones creadas en el tablero. (Al-Musawwir, el Creador de la Belleza)


“La simplicidad de un movimiento hermoso, y cómo éste permanecía escondido a plena vista hasta el momento oportuno.” 1

Pero también el juego nos lleva de la esperanza a la frustración, de la colaboración a la competición, y de nuevo, de la frustración a la satisfacción y a renovar la intención.

Este proceso parece estar inscripto en el mecanismo del ajedrez Quaternity, y puede ayudarnos a comprender verdades mayores, al mismo tiempo que disfrutamos del juego con amigos.

Verdades claramente expresadas por Rumi en los siguientes versos:


“(Mostrando que) la anulación y la destrucción de las decisiones (humanas) son para que el hombre sepa que El es el Señor y el Todopoderoso; y que cuando ocasionalmente El no anula la decisión y la lleva a efecto es para que la esperanza le incite a tomar una resolución, de forma que El pueda destruirla nuevamente; con objeto de que una advertencia siga a la otra.”


“En el transcurso de los acontecimientos tus resoluciones y propósitos se cumplen de vez en cuando, para que con esa esperanza tu corazón forme una intención y El pueda, una vez más, destruirla. Pues si El te mantuviera siempre sin éxito, tu corazón se desesperaría: ¿como iba a sembrar (la semilla de la) expectativa? Y si no la sembrara, ¿cómo iba a resultarle aparente la sumisión (a la voluntad de Dios) mediante su inutilidad?” 2


Una de las conclusiones que pueden inferirse de este texto es que el ganar y el perder son de índole secundaria, lo que realmente importa es aspirar a desarrollar -y situarse en- aquel estado de conciencia unitaria que existe por sobre estos aspectos de la dualidad. (Al-Ahad, el Uno)


“¿Cuándo argumentó Omar que el Uno era dos?” 3


“Uno por uno es uno, ni más ni menos, el error comienza con la dualidad, la Unidad no conoce el error.” 4


También, en la alternancia de estos dos principios -vencer y ser derrotado- podemos experimentar la manifestación de los atributos Divinos de Ar-Rafi, el que Enaltece, o Al-Aziz, el Victorioso, y sus opuestos complementarios Al-Khafid, el que Humilla, o Al-Mudhill, el que Rebaja.


Al dar un jaque mate aparecen contemporáneamente Al-Mumit, el que Quita la Vida, y Al-Muhyi, el que Da la Vida. En el caso de Quaternity, las piezas del ejército al cual se da jaque mate pasan a formar parte (incrementan la vida) del que lo conquistó.


El siguiente concepto, extraído de “Operación: Libertad Humana”, denota una situación de actualidad donde puede verse que en el juego del Ajedrez aparecen reflejadas las características prevalecientes de una época y sociedad, así como la necesidad de cambio y de evolución.


“El camino principal del sistema de control es mantener a la humanidad en conflicto competitivo (‘El Ajedrez es la guerra’). El camino de la libertad humana está en la cooperación y la cohesión (‘El Quaternity es la Vida’). Estas son las polaridades en juego”. 5


Valga también recordar el siguiente concepto:


“Uno de los factores más importantes del Ajedrez Quaternity es el elemento humano” 6





J. Romano

1. 2. 2021




1 “Introducción a “Reglas Internacionales de Quaternity Chess”. A.Shah

2 “Mathnavi” Libro 3. J. Rumi. p. 383-4

3 “The Rubaiyyat of Omar Khayaam”. O.A.Shah & R. Graves. p.76

4 “El jardín amurallado de la Verdad”. H. Sanai. p.28

5 “Operation: Human Freedom”. K. S. Perl. p. 94

(Entre paréntesis mi agregado, tomado de un texto de A.Shah sobre Ajedrez Quaternity)

6 “Introducción a “Reglas Internacionales de Quaternity Chess”. A.Shah.

7 Selección de Atributos Divinos extraída de “Los más bellos nombres de Dios”. Sheikh Tosun Bayrak